Cuando una creía haberlo visto todo, se lleva la sorpresa mayúscula: en Sevilla, un juez ha condenado a una viuda a pagar 35.000€ a la amante de su marido fallecido. Vamos, que encima que tu marido te pone los cuernos y luego va y se muere, te toca pagar a la consorte debido a la hermosa relación sentimental que tenía con tu marido, relación gracias a la cual el susodicho intercedió para colocar a la amante en una empresa, amén de pagarle mensualmente generosas sumas de dinero...

Quiero decir, a ver, si la pareja hubiera estado separada y la amante no fuera tal, sino que fuera el nuevo amor del hombre, pues lo entendería, es más, lo aprobaría sobradamente. Pero vamos, en estas circunstancias, da la sensación de que se aplica el famoso refrán de además de puta, pongo la cama.

Y que luego a los viudos y viudas de este país, cuando enviudan, les dejen una pensión misérrima... Pero claro, de qué me sorprendo: this is Sparta Spain...